LA TABERNA DEL MINOTAURO
(POR TORVIK)
(POR TORVIK)
Programa: 01 de julio de 2018
TEMA: Conciertos de despedida
Hola, buenas noches a todas y a todos
quienes tienen la oportunidad de acompañarnos en la Taberna. Empezamos un nuevo
mes, el séptimo del año, y en esta ocasión le dedicamos el espacio a aquellos
momentos que cualquier agrupación y artista anhela experimentar en su vida; en
tanto que el público, por su lado, tiene la oportunidad de rendirles homenaje como
protagonistas de una suerte de celebración conjunta que se vuelve mucho más
emotiva cuando de alguna forma se sabe que puede ser la última.
Cada puesta escena de un artista o grupo de artistas donde tienen
la oportunidad de mostrar sus obras y recibir el reconocimiento de sus
seguidores de forma directa constituye en sí mismo un momento de consagración.
Ejemplos
hay muchos, de los cuales más de uno ingresó a los registros de la historia de
la música por algún motivo que lo hizo particular. Uno de ellos es el Festival
Woodstock del 15 de agosto 1969 en EE.UU,
que reunió a casi 500 mil personas para ver a quienes con su música acompañaban
el cambio del orden social y político de todo un país, me refiero a músicos como
Joe Cocker, Carlos Santana, Jimi Hendrix o The Who, entre otros.
Otro ejemplo de una presentación
histórica de un grupo de rock es la realizada el 25 de marzo de 2016 por los Rolling
Stones en la Habana socialista de Castro, ante un número similar de personas,
muchas de las cuales tuvieron la oportunidad de vivir por primera vez una
experiencia como esa en su vida.
No obstante, la emotividad puede ser
mayor cuando la agrupación se consagra ante su público, ante su gente, y más
aún cuando esta presentación tiene un halo de despedida.
Este es el caso de la gira de conciertos
realizados por la agrupación argentina Soda
Stereo entre agosto y septiembre de 1997 por México, Venezuela, Chile y
Argentina, misma que fue registrada en un CD doble editado a finales de ese año
denominado precisamente “El último concierto”.
La mayor parte de los temas fueron
grabados en el Estadio de River Plate el 20 de septiembre de 1997 ante más de
60 mil personas, en un concierto de más de dos horas de duración, y cuyo final
estuvo dado por la ya famosa frase “Gracias
totales”.
Posteriormente, en el 2007 la banda
regresaría para hacer una gira de conciertos denominada “Me verás volver”, con
similar emotividad en sus presentaciones. Sin embargo la experiencia vivida una
década atrás dejaría evidencia de todo lo conseguido por la banda hasta ese año
en que se produciría su separación.
Otro caso en el que las emociones no
faltan como si de una verdadera ceremonia se tratara es el de las
presentaciones multitudinarias que el Indio Solari realiza, y en su momento
realizaba cuando era líder de la agrupación que en algún momento fue
considerada antagonista a los Soda Stereo por sus seguidores, me refiero a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
Esta agrupación dio su último concierto
un 4 de agosto de 2001 en el estadio Chateau Carreras, en Córdoba, hoy en día
denominado Mario Alberto Kempes en honor al delantero de la selección argentina
de 1978, no obstante el público que participó de ese show lejos estaba de
saberlo o imaginarlo.
Desde entonces, la canción que
escuchamos de fondo, infaltable en los megarecitales del Indio Solari, se
convirtió en una especie de homenaje a esta agrupación conocida como la más
grande y convocante de la historia del rock argentino.
Un tercer ejemplo de los tantos que hay
en el que los músicos comulgaron con público de su propio país, fue registrado
en Santiago de Chile el 19 de septiembre de 2003, cuando la agrupación conocida
como Los Prisioneros se presentó ante
unas 80 mil personas en un lugar denominado la Pampilla de Coquimbo. En esa
ocasión la gente ya conocía del distanciamiento que se había producido entre el
vocalista Jorge Gonzales y el guitarrista Claudio Narea quien se alejaba por segunda
vez, tras su bullada partida en 1990 cuando el grupo estaba dando vida al disco
“Corazones”, el último antes de su primera disolución en enero de 1992.
Los registros escritos de esa
presentación hacen referencia a un momento lleno de emotividad y nostalgia por
parte del público, pero frio y distante en el escenario por los problemas
internos que venía experimentando el trio chileno.
Salvando las enormes distancias en lo
que a convocatoria de público se refiere, hubo una agrupación boliviana que
realizó una gira entre el 30 de julio y el 5 de agosto de 1999 por las ciudades
de Santa Cruz, Sucre y La Paz, respectivamente. En dicha oportunidad llenó
escenarios con gente que tenía la expectativa de que este cuarteto nuevamente reunido
pueda continuar su carrera en la música, la cual era por demás prometedora; no
obstante como equipo las cosas sencillamente no tenían futuro. Me refiero a
Loukass que con seguridad tendrá un espacio exclusivo en la Taberna, tal vez al
año cuando se cumplan las dos décadas de producido este evento.
Sin embargo, por ahora solo puedo
decirles que hasta ese momento no se había visto tanta entrega de un público
identificado con una agrupación boliviana que no sea de cumbia o folklore. Quienes
vivimos de cerca los pormenores de ese evento pensamos por un instante que el
rock boliviano levantaba vuelo, pero lamentablemente no fue así.
De la presentación realizada un 5 de
agosto de 1999 en el Teatro Jaime Laredo de la ciudad de La Paz, ante unas 9
mil almas reunidas para ver de nuevo al cuarteto integrado por Rodrigo Villegas
(guitarra), Rodolfo Ortiz (batería), Martin Joffre (bajo) y Christian Krauss
(voz), aquí está el tema “resumen paceño”, a manera de festejo por las fiestas
julianas que ya empiezan a sentirse en esta ciudad.
Esto fue una entrega más de La Taberna del Minotauro
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